<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5923113723784042046</id><updated>2011-10-13T10:17:40.271-07:00</updated><title type='text'>SOBREVIVIENDO</title><subtitle type='html'>con más rabia nunca</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Rodrigo Hidalgo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09440671409267134303</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5923113723784042046.post-5051917839064316265</id><published>2011-10-13T08:18:00.000-07:00</published><updated>2011-10-13T08:38:52.399-07:00</updated><title type='text'>Juventud divino tesoro</title><content type='html'>publicado en www.revistareplica.cl&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que pertenecemos a la llamada “generación bisagra”, que estamos entre los 30 y los 40, que vimos a nuestros padres pelear contra la dictadura y a nuestros tíos, primos y hermanas mayores caer o desaparecer en esa lucha, que los vimos ser derrotados, resignarse al triunfo moral o darse vuelta la chaqueta, que cuando tuvimos edad para combatir nos encontramos en el purgatorio del registro electoral, que nos vimos obligados a inventar colectivos con más mártires que héroes en sus filas, que terminamos cantando el aullido de Ginsberg abrazados por fin a ninguna y cualquier bandera, nosotros ahora, nos sentimos profundamente viejos, cuando vemos a estos jóvenes que se alzan como lo hiciéramos hace tan pocos años, les envidiamos la suerte, la esperanza, la limpieza. Y nos mordemos las manos y la boca para no decir palabra que vaya a sonar a viejo. Porque nuestro temprano escepticismo, nuestro cansancio prematuro, nuestras frustrantes experiencias, nos acercan tanto más a sus enemigos que a los amigos que necesitamos ser para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me preguntaba un camarada calvo como yo, en qué minuto, cuándo y cómo es que pasamos a ser viejos. Si ayer no más marchábamos o tirábamos piedras, enfurecidos. Tan rápido. Ahora nos piden testimonios, contar lo que fue nuestra experiencia, el movimiento estudiantil en los 90s. Recorro liceos en toma, converso y oigo a los muchachos, a los profesores. Y reconozco que no entiendo nada. O sea, un poco, algo, más o menos. Pero tengo una ansiedad terrible, una sensación espantosa de barco a la deriva. Es lo que se me ocurre puede ser lo más parecido al priapismo: una excitación se prolonga demasiado y duele. Y claro, con la suprema inoperancia y la prepotencia bruta del enemigo en el gobierno, todo esto se acentúa. Pero yerro. No es solo el gobierno. Es la clase política toda, completa. Esos viejos de mierda. Y desde esa crítica, hasta a uno le alcanza el dardo. ¿Cómo se sale de ésta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2 escenas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, jueves 6 de octubre, tras el fracaso de la mesa de diálogo, se desató una represión que, además de evocarnos las peores épocas, solo nos puede conducir a preveer una escalada de violencia. Hace poco menos de un mes hablaba yo de una “calma chicha” que entre el avión de Juan Fernández y los volantines, anticipaba una tormenta para fin de año. Creo que hemos comenzado a tener los primeros signos de ello. Eran las 7 de la tarde y en el barrio Yungay, los estudiantes de varios liceos en toma cortaban el tránsito en distintos puntos de &lt;st1:personname productid="la Av. Portales" st="on"&gt;la Av. Portales&lt;/st1:personname&gt;, con barricadas improvisadas. Carabineros llegó y con guanaco y zorrillo restableció el orden. Aproveché la ocasión para conversar con algunos estudiantes. Escuché sus reclamos, preocupado. Con ingenua vehemencia hicieron visibles sus fisuras internas, su precariedad organizacional, sus acusaciones mal fundamentadas. Me refiero al funcionamiento de las asambleas, las estructuras horizontales que uno tanto defendió en su momento. Me alegra que no haya adultos conduciendo ni “manipulando” desde atrás. Cuando se han asomado apoderados o profesores, han sido rápidamente deslegitimados por la válida sospecha de tener vinculación con algún partido político. Pero como el movimiento lleva 5 meses, esa deslegitimación ya no es tal para todos, y algunos prefieren tener cerca a los comunistas o a los socialistas. Y ahí no más se arma la pelotera. Es desgarrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche voy al cumpleaños de una amiga, profesora de historia en un liceo particular subvencionado. Me cuenta que los alumnos depusieron la toma. Negociaron con los profesores, el director y los apoderados. De vuelta a clases, la dinámica interna había cambiado. Todos se han subido por el chorro. Los apoderados piden acceso a las notas que cada profesor tuvo en el colegio y en la universidad. Ya que están pagando, quieren saber si los docentes tienen currículum para ser respetados. Los profesores están desconcertados, piden al director que controle a los padres en sus absurdos reclamos. Y los alumnos… los alumnos, que tuvieron con responsabilidad de adultos al colegio en sus manos, ahora se han vuelto a comportar como niños que son: cuando la profesora le pide que salgan de clases al grupito de 4 alumnos que todos identifican como los de más malos hábitos (que roban el almuerzo a los más “pavos”), se halla con que éstos se defienden con un insólito argumento: usted no nos puede echar de la sala, nuestros padres pagan para que estemos en clases, no dando vueltas en el pasillo. Lo terrible, me cuenta mi amiga, es que el grupito de desadaptados es respaldado por uno de los “dirigentes” de la toma. ¿Qué quedó de lo que levantaron como motivo de lucha? ¿No hay una lógica de mercado contra la que estaban peleando? ¿No se trataba de ser estudiantes y no clientes? La profesora responde con estas mismas preguntas y los estudiantes callan, desarmados. Vence el adulto. Se impone el sentido común, el buen criterio. También es desgarrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Viejos v/s jóvenes&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una dinámica entre el viejo y el joven que me viene dando vueltas en la cabeza. Recordé la trilogía de Sábato, cómo me marcó su lectura a los 20 años. La recordé al leer “El maestro de Petersburgo”, de Coetzee, de donde citaré un pasaje: “&lt;i&gt;No me diga que espere a ser viejo para que me tomen en serio. Ya he visto qué ocurre cuando uno envejece. Cuando sea viejo, habré dejado de ser el que soy.”&lt;/i&gt; Esta dinámica tiene algo de devoradora. El viejo se alimenta del joven y viceversa. Pero esta fagocitosis se produce con violencia, no es lo que en el reino animal se denomina mutualismo. Es agresividad pura y dura. Y para mantener mi buen humor, recordé aquello de “todo joven libertino, es a la postre, un viejo conservador”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les hablamos como adultos porque desde ahí es que debemos y tenemos que hacerlo. La ministra que recibe un vaso de agua en la cara hace gala de una sangre fría a toda prueba, porque cualquiera que haya hecho clases sabe lo que cuesta mantener el control, no agarrar a patadas al mocoso insolente: no rebajarse al comportamiento del niño. Quizás el ejemplo no es el mejor porque esa ministra es efectivamente una de las peores viejas de mierda que recuerdo. Y uno puede bien entender la rabia de María Música, más aún hoy, cuando viejo y todo, uno siente tanta rabia e impotencia. Pero el tema es que en un enfrentamiento de este tipo, uno está frito: uno es el Poder, &lt;st1:personname productid="la Raz￳n" st="on"&gt;la Razón&lt;/st1:personname&gt;, el Adulto. Esto es lo que está en jaque. Todo nuestro sistema de raciocinio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pero no nos equivoquemos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El solo hecho de enunciar todo esto que estoy enunciando, me pone los pelos de punta, porque me puede emparentar con un tipejo despreciable como Fernando Villegas, que denuncia hace rato lo mismo (la precariedad manipulable de las bases estudiantiles). Claro, las intenciones del burdo opinólogo chascón son las del peor de los viejos de mierda, que clama por favor que les pongan orden si es necesario con azotes a estos pendejos. Las mías… son un clamor al cielo, que me haga claridad en las entendederas, para no seguir temblando de incertidumbre, para cambiar mis esquemas y asumir sin miedo ni ansiedad que lo que estamos enfrentando no es un movimiento político con p chica. Este es un asunto Político, con P mayúscula. Una revolución que apuesta por llegar mucho más allá de lo que alguna vez pensamos. Y a uno no se le ocurre cómo es que puede suceder eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fracasarán los tinglados nuevos que invente la clase política para negociar o pactar, léase engañar y traicionar, a los estudiantes. Tendrá que seguir la barricada y la toma y la represión: es evidente que el gobierno está empujando hacia allá. Y lo que uno teme es que los viejos logren que disminuya el apoyo de la ciudadanía. Hay que ver el video que mandaron de México, donde dicen que cuando el ánimo decae, bueno es recitar un conjuro: “sí se puede”. Y uno espera, además, que haya una inscripción masiva de jóvenes en los registros electorales. De momento, uno no ve otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo finalizar sin anotar que más allá de lo viejo o joven que uno se sienta, de lo desorientado o no que uno esté respecto de cómo apoyar o cómo participar en lo inmediato, en esta situación, lo que está claro y que no se puede perder como norte, es el carácter justo y legítimo de las reivindicaciones levantadas. Reforma educacional es igual a reforma tributaria y constitucional. Punto. Nadie pretende acabar para siempre con el libre mercado. Es imposible salirse de él, estamos claros, se trata de regularlo. El tema es el rol del Estado, que le restituyan su sentido, que no lo desaparezcan. Todo para los privados, y lo público en la miseria, ya paren con la codicia. En serio. Pienso en la cantata de Santa María de Iquique: &lt;i&gt;“¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha? Hermano con hermano preguntaban. Es justo lo pedido ¡y es tan poco! ¿Tendremos que perder las esperanzas?”&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5923113723784042046-5051917839064316265?l=elhombredelasolapa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/feeds/5051917839064316265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5923113723784042046&amp;postID=5051917839064316265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/5051917839064316265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/5051917839064316265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/2011/10/juventud-divino-tesoro.html' title='Juventud divino tesoro'/><author><name>Rodrigo Hidalgo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09440671409267134303</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5923113723784042046.post-8246041891892898889</id><published>2011-10-13T08:11:00.000-07:00</published><updated>2011-10-13T08:45:06.216-07:00</updated><title type='text'>“Somos delincuentes, no estudiantes”</title><content type='html'>Hace un tiempo participé en una mesa de conversación sobre el conflicto estudiantil. Intervino también un representante de Filosofía de la U. de Chile y una estudiante de la UTEM, entre otras personas. A mí me tocó hablar como gestor cultural en el Centro Cultural Manuel Rojas, un espacio fundado bajo un espíritu libertario de la Educación, donde se promueve la autoformación y se ha forjado o intentado forjar Educación Popular. El hecho es que recuerdo preguntas que calan, que hierven, que interrogan por la miseria, que no tienen respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en www.revistaréplica.cl&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero fue la intervención de la dirigente de la UTEM, que defendió con uñas y garras a sus compañeros: “Sí, nosotros somos los violentistas, los encapuchados, somos los que preferimos el caos a la politiquería y el ‘blablablá’, somos los universitarios pobres, somos los flaites que llegaron de puro esforzados a la ‘U’. Somos los discriminados de verdad, los que ponemos el pellejo, los que menos tienen que perder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo argumenté que no me parecía inteligente marcar diferencias dentro de un movimiento que necesitaba mostrar cohesión. Que tampoco estaba de acuerdo con encapucharse y romper o quemar autos porque al final lo que se legitima es la represión y el discurso de la derecha y los medios. Pero sí comprendía la fuerza de su marca identitaria. Porque la pobreza, universitaria o no, se anuncia sola, se huele. Y pobre es y siempre ha sido sinónimo de malhechor, de perro que muerde. Y uno que vivió en la propia universidad esas diferencias, fue de los becados, de los que llegaban a pata, también de los que compadecían o incluso hacían burla de otros, que eran mucho más pobres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, cuando ya se había abierto al público el diálogo, y parecíamos haber llegado a un estadio final de la discusión, una persona preguntó una cosa así como “¿Qué hacen ustedes para integrar a los flaites, a los cogoteros, a los que realmente están parados en las esquinas? ¿Qué hacen para que éste se sienta parte de esta lucha?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada fácil, porque, claro, para responder eso es necesario quizás explicar un poco desde dónde es que uno no ha hecho nada, o ha hecho lo que ha podido hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que los que vivimos esta suerte de revolución, que con optimista grandilocuencia, algunos llaman la Primavera de Chile, nos habíamos acostumbrado, con rabia y escepticismo, a un adormecimiento colectivo prolongado por mucho tiempo. Primero porque teníamos demasiado encima el miedo a la represión, traumatizados por lo que la prensa llama “los horrores de la dictadura”; y en seguida porque cada intento de levantamiento nos había enfrentado a fracasos internos, mal resueltas las diferencias con nuestras propias (de)formaciones como cuadros, con nuestras biografías y sus cantos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se había renovado, todo se había traicionado. Cuando buscamos perder el miedo terminamos tratando de parar al cabeza de pistola encapuchado. Hasta que los encapuchados mismos cambiaron, se lumpenizaron, y ya no los pudimos parar, ni nos importó pararlos. Como dice una canción de Redolés: “&lt;em&gt;A los pobres mejor dejémoselos a la UDI, total ya cambiaron sus conciencias por un horno microondas&lt;/em&gt;”. Sencillamente nos resignamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa resignación, de ese escepticismo al humor negro y de ahí a la insensibilidad o el prejuicio hay un paso pequeño. La poesía de mi amigo Pepe Cuevas habla de esos pendejos lumpen, que aúllan por zapatillas caras. Y tuve la suerte de hacerle clases alguna vez a esos mismos pendejos con cara de pocos amigos y quisca escondida en el antebrazo. Y conozco la suerte de varios profesores que los enfrentan a diario, armados de un cariño tosco, rudimentario, que a veces ni siquiera sirve para salvarse de amenazas y escupitajos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso hace años que, como una broma mala en los dos sentidos de la palabra, apenas veo a un joven vestido como característicamente se viste un flaite, digo “ahí va un delincuente”, “ahí va un cumita”. Y cruzo la vereda. (Y ella me ama menos cada vez que digo y hago eso, y yo por eso la amo más.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo entonces, como es evidente, desde mi experiencia como alguien que quemó todas las banderas cuando se dio cuenta de que ser de izquierda o ser de derecha en este mundo parece ya no significar nada. Pero claro, hay que hacer una diferencia: hay encapuchados que son cabros como los de la UTEM, sobre-ideologizados, anarquistas que leen la realidad con menos pies en la tierra incluso que los comunistas aquellos que sacaban el paraguas cuando llovía en Moscú. Cabros a los que en realidad urge hablar y convencer de que la vía armada ya fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el problema se pone denso con los otros, con los encapuchados que rayan desafiantes “no somos estudiantes, somos delincuentes”. ¿Qué hacer con ellos? Me lo pregunto a cada rato, cuando la calle entra por los ojos y pide monedas. Y no soporto que nadie me venga a preguntar con tono de superioridad “qué hago o qué he hecho” por ellos, por ese lumpen, por ese perraje. Porque no creo que ir a un voluntariado de una semana como los alumnos del San Ignacio sea realmente hacer algo por los flaites. Tampoco estoy seguro de que irse a vivir entre ellos sirva. No se trata de evangelizar. Es demasiado más profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hablar el mismo idioma no basta manejar el código, la sobrevivencia es mucho más que un lenguaje. Ya lo sabemos: estos pendejos se suman a estas movilizaciones exclusivamente porque ven en la turba una oportunidad de robar, de sacar algo inmediato y concreto para sí mismos, o de romper y sacar la rabia afuera y punto, porque no les interesa ya nada más que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacieron donde nacieron y ya no les queda horizonte por mucho que los ministros de Mideplan o los privados o los gremialistas o las iglesias inventen fundaciones para superar la pobreza. Y entonces, quebrándome la cabeza, solo se me ocurre pensar que lo que hace falta es, aunque suene extemporáneo, generar conciencia de clase. Porque, ¿cómo es posible que hoy los pobres sean de derecha (aunque ni lo sepan) y que la gente de izquierda en cambio vaya al colegio &lt;em&gt;La Girouette&lt;/em&gt;. ¿No era al revés? Pero filo, ya está. Ahora ¿cómo revertir la situación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para incluir al lumpen en la comunidad, para empatizar con el delincuente y hacerlo ciudadano, para que el encapuchado se quite la capucha y se sume a esta pelea que es también por sus derechos, hay un largo camino. Es un problema que hay que responder como sociedad, que debe enfrentarse desde el Estado. En lo personal, puedo decir, por decir algo, que estoy inscrito. Tarde pero me inscribí. Votar y participar en marchas no será la gran fuente de un cambio serio, pero lamentablemente la cancha está reducida de momento a eso. En este país no va a haber ni una revolución ni queremos un nuevo golpe de Estado. Será a través de alianzas y de negociaciones políticas y partidistas que se hagan las cosas. Así mismo llegó Allende al poder: respetando las normas del juego, por pencas que sean. Y para cambiar las normas del juego hay que hacerlo inteligentemente, dentro de las mismas normas del juego. Un desafío enervante, desesperante, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto es hacer también y acaso con más ahínco, la política fuera de la cancha, donde la jugamos nosotros, los que no militamos y tenemos más sentido común que formación de cuadros; es hablar, compartir, enseñar y aprender. Combatir en cada espacio cotidiano el lenguaje del mercado, del dinero, del individualismo. No caer en el prejuicio fácil, evitar la ambigüedad traicionera del humor negro mal entendido. Rechazar los propios impulsos clasistas. Indignarse y agarrar a patadas al malnacido que sale con la “talla” del pitéate un flaite.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5923113723784042046-8246041891892898889?l=elhombredelasolapa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/feeds/8246041891892898889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5923113723784042046&amp;postID=8246041891892898889' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/8246041891892898889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/8246041891892898889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/2011/10/somos-delincuentes-no-estudiantes.html' title='“Somos delincuentes, no estudiantes”'/><author><name>Rodrigo Hidalgo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09440671409267134303</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5923113723784042046.post-6675633258298543963</id><published>2010-06-02T14:07:00.000-07:00</published><updated>2010-06-02T14:34:49.631-07:00</updated><title type='text'>Wilson Bueno ha muerto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.sapukai.com.ar/archivo_0808/Wilson_Bueno_-_Mar_paraguayo2.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 310px; height: 374px;" src="http://www.sapukai.com.ar/archivo_0808/Wilson_Bueno_-_Mar_paraguayo2.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es feroz recibir una noticia como ésta&lt;br /&gt;http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/notiziari/brasil/20100601154435089415.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me entero por Eli Neira en su fesibuc. Luego paso por letras.s.5&lt;br /&gt;Hay un epitafio de Ajens para Wilson Bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces uno piensa en cómo es posible que lo que más les guste a nuestros poetas -jóvenes y ya no tanto-, sea ese  continuo descalificarse, ese darse hostias con mayor o menor elegancia.&lt;br /&gt;Llenan y llenan espacio en la web, en feisbuc mismo, en  letras.s.5, en sus blogs, en lacallepassy o en 60watts, y etc.  etc. etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en eso cuando los buenos poetas como Wilson Bueno amanecen con un cuchillo en el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en su libro Mar Paraguayo. Allí están los versos sobre el perro Brinks, lo que recita Bueno en este youtube también de la Eli Neira:  http://www.youtube.com/watch?v=zy7DgCfZZAs&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recuerdo haber yo alguna vez escrito algo sobre Mar Paraguayo. RIL me regaló un ejemplar cuando hacía de comentarista en El Mostrador.cl. Además del libro, venía una breve carpeta con entrevistas, información biográfica sobre Wilson Bueno. Me encantó el libro. Ahora busqué ese comentario escrito hace años y oh sorpresa, lo encontré (http://www.intemperie.cl/archivos/Marpa/Rodrigo.htm). Pero claro, no me conforma leerlo. Siempre uno siente que lo escrito hace tanto tiempo ahora podría escribirlo mejor. Seguramente. Ahora cuando llegue a mi casa me propongo buscar ese libro, releerlo, y no escribir nada al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque para eso están los entendidos, los poetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que alimenten nuestra sed de sangre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5923113723784042046-6675633258298543963?l=elhombredelasolapa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/feeds/6675633258298543963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5923113723784042046&amp;postID=6675633258298543963' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/6675633258298543963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/6675633258298543963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/2010/06/wilson-bueno-ha-muerto.html' title='Wilson Bueno ha muerto'/><author><name>Rodrigo Hidalgo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09440671409267134303</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5923113723784042046.post-3869422869278850757</id><published>2009-03-18T12:41:00.000-07:00</published><updated>2009-03-18T12:51:29.869-07:00</updated><title type='text'>RUN VICKY VIOLETA, RUN</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;em&gt;Sobre el montaje “Violeta en llamas”, presentado por Vicky Larraín&lt;br /&gt;en gira por el norte de Chile durante febrero 2009.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;color:#ccccff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#ccccff;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3bV-M2C484o/ScFQUTqcjnI/AAAAAAAAAIA/PlobRr5cB6I/s1600-h/vickyvioleta1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314617345079807602" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 129px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_3bV-M2C484o/ScFQUTqcjnI/AAAAAAAAAIA/PlobRr5cB6I/s200/vickyvioleta1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Violeta Parra me va a disculpar (ella y yo ya lo sabemos), o lo van a hacer sus herederos y descendientes, pero cuando alguien ha penetrado en tu alma con el desparpajo con que lo ha hecho esta señora, el grado de intimidad que tiene derecho a sentir uno con ella permite el confianzudo trato que a solas le doy. Y es que cuando escucho a la Violeta, me permito para mis adentros, como se permite uno con su propia madre, tratarla por ejemplo, de vieja loca. Con todo el cariño y respeto del mundo. Vieja loca. Ponerse a componer de esa manera, válgame dios, gavilán. Para no mencionar el desquicio de las décimas y centésimas que confesaba sin asomo de prudencia querer llevar a milésimas. Y sume y siga, arpillera suicida. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3bV-M2C484o/ScFQmKWMejI/AAAAAAAAAII/sySCz7BdaSI/s1600-h/vickyvioleta2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314617651816593970" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 158px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_3bV-M2C484o/ScFQmKWMejI/AAAAAAAAAII/sySCz7BdaSI/s200/vickyvioleta2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Algo de eso es lo que, me parece, comparto con Vicky Larraín. Eso es lo que siento inmediatamente cuando la veo homenajear a la Violeta. Las veo recorrer el norte run run. Corre Vicky Violeta, corre que te pillo. &lt;em&gt;Run, crazy girl, run&lt;/em&gt;. Se sube la bailarina al carro de olvido, cruza el puente quebrado, trajina la alforja vacía y salta al abismo sin música ni luz. Vicky moja el escenario con su sudor, se envuelve con la Parra, invoca, invoca, invoca, cuerpo, imagen, movimiento. Y decanta al caer la noche, escribiendo. Crónica del artista posmoderno. Créditos para el &lt;em&gt;wenüi &lt;/em&gt;sonidista y el iluminador, para la señora del café y la sopa, para el administrador del teatro. Créditos también para los peces gordos. Y talleres de danza entre función y función. ¿Qué es esto? Vicky baila, recita, enseña, escribe. Difuminación de las disciplinas. Pedagogía de la improvisación. Coreografía virtual. Evolución digital del efímero pánico. Abstracción del tiempo y el espacio. ¿Performance? ¿Ritual? &lt;em&gt;Te la llevarís, te la llevarís, veleidosa&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Vicky Violeta, a ver si te das unas vueltas de carnero por las poblaciones de Santiago. Pa bailar la cueca de los poetas, ahí donde las papas queman. Es lo que quiero yo, dice Vicky, energía y desparpajo. La voz cascada, caudal de vida sin calma. Es lo que yo quiero, contesta cual eco Violeta. &lt;em&gt;Que para entrar en la gloria / dinero se necesita / mamita mida, se necesita&lt;/em&gt;. Ah bueno, digo yo. Eso ya es harina de otro costal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ccccff;"&gt;&lt;em&gt;wenüi, en mapudungun: compañero&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5923113723784042046-3869422869278850757?l=elhombredelasolapa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/feeds/3869422869278850757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5923113723784042046&amp;postID=3869422869278850757' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/3869422869278850757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/3869422869278850757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/2009/03/run-vicky-violeta-run.html' title='RUN VICKY VIOLETA, RUN'/><author><name>Rodrigo Hidalgo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09440671409267134303</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3bV-M2C484o/ScFQUTqcjnI/AAAAAAAAAIA/PlobRr5cB6I/s72-c/vickyvioleta1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5923113723784042046.post-8978546465496227245</id><published>2009-01-27T09:52:00.000-08:00</published><updated>2009-01-27T10:39:29.424-08:00</updated><title type='text'>Calaucán</title><content type='html'>&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link style="color: rgb(255, 255, 255);" rel="File-List" href="file:///E:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype style="color: rgb(255, 255, 255);" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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&lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;            Cuando Joan Turner, Patricio Bunster y Manuela Bunster regresaron a Chile, a mediados de los ochentas, lo hicieron pensando ya en establecer los centros de danza, de estudio y creación, que serían luego reconocidos como los epicentros de la creación dancística contemporánea nacional: el Centro de Danza Calaucán, en Concepción, y el ESPIRAL, en Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el paso de los años, consolidado nuestro capitalismo de última generación en recurrentes crisis, el Centro de Danza Espiral se fusionó, estretegia de subsistencia, con la Carrera de Danza de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. El Centro de Danza Calaucán persistió desde la autogestión independiente. Y desde hace un año que quienes conocemos algo del asunto, venimos oyendo del cierre definitivo del Calaucán. Como el mítico cierre de La Piojera, que nunca ocurre y parece que ya nunca ocurrió, porque a toda hora son más los pendejos cuicos que los parroquianos macheteros. Estrategias de subsistencia. Lo único sí, es que hoy se concretó. Calaucán, un edificio a toda raja para la danza de la Región del Bío Bío, se va traspasó en arriendo a una discotheque. Las coreógrafas y bailarinas que componen la escuela y compañía de danza, tendrán que mudarse a cualquier otro lado, buscar cómo seguir adelante. Donde practicar sus movimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconozco en detalle el motivo de esta situación. Dirán que los artistas no saben administrar. Quizás. Lo cierto en cualquier caso es que no creo que se puedan sostener en medio de las crisis de este capitalismo desquiciado, iniciativas que nada tienen que ver con el lucro, y que incluso intrínsecamente apuntan al desarrollo de las facultades humanas menos lucrativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me han enviado un e-mail Valentina Pavez, Paola Aste, y otras insignes bailarinas y creadoras que mantenían en pie el Calaucán. Les he respondido esperando no ser malinterpretado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;me ennegrece el humor esta noticia, largamente augurada, conocida ya desde hace tanto  &lt;br /&gt;no tengo más que compartir plenamente con Paola. Asumamos la realidad.&lt;br /&gt;porque uno podría por ejemplo decir que:&lt;br /&gt;en este país no hay una verdadera política para la cultura. lo que hay es voladores de luces, cifras abultadas y cooptación. el mundo de la cultura, que luchó por una institucionalidad que asumiera la elaboración de políticas, se vio rápidamente atado de manos. viejas estrategias: así mismo los movimientos feministas de los 80 fueron entronizados y ahí tenís, toma tu sernam. la lógica del márketing domina todos los ministerios. nos gobiernan las poses pa la foto. ése es el punto. no si los fondos son subsidios o concursables. el asunto de fondo es que no hay posible política cultural en un país que no tiene siquiera política en educación. ni en salud, ni en vivienda, ni en una puta mierda. se hacen los giles y vamos robando. cito a Vallejo: "Un paria duerme con el pie a la espalda / ¿Hablar, después, a nadie de Picasso?"&lt;br /&gt;el poder del arte v/s el hambre de poder. ecuación ya resuelta. perdimos. no hay una verdadera voluntad de cambiar el logos de esta sociedad de zombies. no hay proyecto de país. no hay país. hay paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero no. no digo ni esto, ni lo otro, ni me desdigo.&lt;br /&gt;porque cada vez que digo esto me piso la cola, e inmediatamente los artistas me dicen que no vapulee a san fondart. y no, tampoco culpo a nadie. hay que sobrevivir. tampoco juzgo a nadie. sólo a nosotros mismos, que puestos entre la espada y la pared nos vemos obligados a perpetuar la perfecta ilusión de la democracia, una estructura que enmascara precisamente esta falta de voluntad de cambiar el estado de cosas. sobrevivimos. no nos queda otra.&lt;br /&gt;entonces eso. sobrevivamos. como las cucarachas a las glaciaciones. sobervivamos no más. sigamos sobreviviendo. habrá que ir a danzar la discotheque. y decirle no al luto. sobre todo esto. NO AL LUTO. no llanto, sólo rabia. rabia primigenia y alumbradora. asumamos la realidad: sobrevivamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;salut et forza al canut&lt;br /&gt;Rodrigo Hidalgo M.&lt;br /&gt;"DE MANERA QUE en la larga y angosta república toda la gente&lt;br /&gt;sobreviviente&lt;br /&gt;a los lamentables accidentes&lt;br /&gt;vive la vida en paz,&lt;br /&gt;juega cacho, toma chicha,&lt;br /&gt;fornica y se ducha. Pero cabe la sospecha&lt;br /&gt;de que la tal chicha sea una mixtura de vino barato, jugo de huesillos,&lt;br /&gt;anilina y azúcares&lt;br /&gt;y que los dados&lt;br /&gt;estén cargados."&lt;br /&gt;Rodrigo Lira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aún podría haber agregado otro poema igualmente triste y actual, del mismo loco Lira, pero ya me dio cosa ser tan chaquetero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 TRES CIENTOS SESENTA Y CINCOS Y UN 366 DE ONCES&lt;br /&gt;dada la continuidad de la ausencia de tibieza&lt;br /&gt;considerando la permanencia de las carencias y&lt;br /&gt;    las ansiedades que se perpetran cotidianamente&lt;br /&gt;    y el frío sobre todo en especial o solo&lt;br /&gt;    o el frío completo en salchicha con mayonesa viscosa&lt;br /&gt;    seminal y estéril&lt;br /&gt;    la sábana sucia que cubre monstruosos ayuntamientos&lt;br /&gt;    la escasez de radiación solar&lt;br /&gt;          (lo poco que alcanza a llegar a través del monóxido de&lt;br /&gt;carbono, el humo de chimeneas pastizales que se&lt;br /&gt;queman en febrero cigarrillos chimeneas tubos de escape tubos chimeneas humo)&lt;br /&gt;          de la que tiene que atravesar además esa sucia&lt;br /&gt;sábana que cubre apenas -como mera sábana polucionada-&lt;br /&gt;esas teratológicas cópulas esos coitos de ahítos&lt;br /&gt;                                  esas violaciones y estupros&lt;br /&gt;                                                    y las ondas&lt;br /&gt;de radio en amplitud o frecuencia modulada&lt;br /&gt;las largas y las cortas ondas&lt;br /&gt;                               de radio de televisión o télex&lt;br /&gt;las ondas que emiten las antenas emisoras&lt;br /&gt;                                    y las receptoras, que también reciben&lt;br /&gt;esas ondas que la luz solar debe atravesar&lt;br /&gt;                                       lo inconcebiblemente banal y eficazmente hipnógeno&lt;br /&gt;de lo que se radiodifunde y televe&lt;br /&gt;                                 lo opaco de los cristales&lt;br /&gt;                                    "color humo por dentro&lt;br /&gt;                                    espejo color bronce hacia el exterior"&lt;br /&gt;                                  los cristales que dispersan los que refractan&lt;br /&gt;los que cromatizan la luz     lo exiguo de la tasa de luz que alcanza&lt;br /&gt;a corresponder per cápita, por cabeza&lt;br /&gt;                                          lo gachas que se encuentran estas últimas&lt;br /&gt;                                          (lo desigual de la tasa de luz de cabeza a cabeza)&lt;br /&gt;                                          lo sucio de la sábana que lo cubre todo&lt;br /&gt;                                                                              o casi todo&lt;br /&gt;                                                                        o hartas cosas&lt;br /&gt;                                       . (la sucia sábana no se cubre a sí misma)&lt;br /&gt;considerando también los olores a añejo, a podrido a quemado o&lt;br /&gt;infectado&lt;br /&gt;                                          parece que como que hubiera que hacer alguna cosa.&lt;br /&gt;                                       .Aunque cabe la posibilidad de que sea mejor&lt;br /&gt;                                                         no hacer nada&lt;br /&gt;                                                         nada hacia la izquierda&lt;br /&gt;                                                             nada&lt;br /&gt;                                                      hacia&lt;br /&gt;                                                   la&lt;br /&gt;                                        derecha&lt;br /&gt;                                             nada hacia adelante tampoco, más aún,&lt;br /&gt;especialmente, nada hacia adelante -está la inercia&lt;br /&gt;                                                            nada hacia atrás, no se puede,&lt;br /&gt;trate usted de nadar hacia atrás, no se puede, la historia&lt;br /&gt;                                                                     no retrocede&lt;br /&gt;-está la historia&lt;br /&gt;-están las bayonetas de la historia bajo las banderas de la historia&lt;br /&gt;-está la sangre en las bayonetas de la historia bajo las banderas de la&lt;br /&gt;                                                                                       historia&lt;br /&gt;                                       coagulada ya, reseca, más bien, como yesca&lt;br /&gt;yesca de sangre sobre las bayonetas de la historia bajo las banderas de&lt;br /&gt;                la historia -de lo que está atrás&lt;br /&gt;                     (no fumar, peligro grave de incendios, demasiada yesca&lt;br /&gt;-sangre seca- atrás)&lt;br /&gt;Nada tampoco ni hacia arriba ni hacia abajo ni hacia adentro ni hacia                                                                                      afuera&lt;br /&gt;                           nada hacer, no hacer nada&lt;br /&gt;-cruzarse de brazos -sentarse en posición de loto -tirarse boca arriba y&lt;br /&gt;-mirar el cielo&lt;br /&gt;                           (nada hacia arriba; no pensar en escalar el cielo)&lt;br /&gt;-tirarse boca abajo, la mejilla pegada al suelo&lt;br /&gt;                                          o hundida en el barro&lt;br /&gt;(no pensar en hundirse; no evitar hundirse)&lt;br /&gt;                              al menos cabe la posibilidad de que eso fuera lo que&lt;br /&gt;parece que como que hubiera que hacer, la cosa aquella&lt;br /&gt;                                                                            alguna&lt;br /&gt;cabe la posibilidad de que eso fuese: alejarse de la acción&lt;br /&gt;          con las manos en los bolsillos&lt;br /&gt;o con las manos tomadas a la espalda&lt;br /&gt;o con las manos enlazadas en la nuca&lt;br /&gt;                      o levantadas     mirando el suelo&lt;br /&gt;                                                a patadas con las piedras&lt;br /&gt;                                                aplastando descuidadamente&lt;br /&gt;eventuales caracoles cuncunas, lombrices o cucarachas distraídos-as&lt;br /&gt;                            -jamás tomarán venganza-&lt;br /&gt;alejarse de la acción: irse despacio a ninguna parte&lt;br /&gt;                              pues no hay donde irse&lt;br /&gt;                              pero hay que irse&lt;br /&gt;-tal vez, digo yo, como que habría que irse       -a ninguna parte&lt;br /&gt;-tal vez haya donde esconderse, no sé&lt;br /&gt;                                                 en todo caso sería preciso&lt;br /&gt;no salir a la calle:&lt;br /&gt;                        los sujetos que en París rayaron las murallas de mayo&lt;br /&gt;graficaron las palabras francesas que traducidas al idioma español dicen:&lt;br /&gt;                   la/acción/está/en/la/calle&lt;br /&gt;                                                         y si hay que alejarse de la acción&lt;br /&gt;sería inconsecuente tomar una micro&lt;br /&gt;                     tomar el metro, una liebre, un bus urbano o interurbano,&lt;br /&gt;tomar&lt;br /&gt;bebidas alcohólicas o de cola o cafecitos&lt;br /&gt;habría que morirse de hambre, pienso&lt;br /&gt;secarse en una esquina poco frecuentada o en un sótano oscuro, digo yo&lt;br /&gt;porque las torres Santa María podrán ser los edificios más altos de&lt;br /&gt;Chile&lt;br /&gt;pero haga usted la prueba de subir&lt;br /&gt;-tendrá que ir bien vestido-&lt;br /&gt;tomar uno de esos ascensores que adivinan el pensamiento o poco menos&lt;br /&gt;y que son tan veloces como altas son esas torres&lt;br /&gt;y llegue lo más arriba que pueda, hasta la terraza, si es posible&lt;br /&gt;actúe hacia arriba para después tirarse y no hacer nada&lt;br /&gt;abastecido de libertad por lo libre de la caída&lt;br /&gt;que te hace abrir los brazos y planear, acercándote a tu reflejo&lt;br /&gt;que se acerca hacia arriba desde los espejos de agua&lt;br /&gt;con tu imagen multiplicada por los vidrios que por fuera son espejos&lt;br /&gt;que reflejan tu imagen cayendo de modo que tú no alcanzas a ver adentro&lt;br /&gt;pero que no les impide verte dentro pasar volando en caída libre&lt;br /&gt;-y creerían que pasó un ángel y habrá un momento de silencio   -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podrás: alguien sujetará a usted del brazo justo a tiempo&lt;br /&gt;             alguien o algo, algún robot por ejemplo&lt;br /&gt;            y alguien -o algo- llamará a una ambulancia&lt;br /&gt;a través de un citófono a un teléfono que llamará a una central que&lt;br /&gt;         pasará el mensaje a otro teléfono etcétera&lt;br /&gt;todo a velocidad escasamente menor que la de la luz o la de tu cuerpo&lt;br /&gt;en la frustrada caída&lt;br /&gt;               probablemente el radio del radiopatrulla no será necesario&lt;br /&gt;habrá una sirena o tal vez no, habrá en todo caso un silencio eléctrico&lt;br /&gt;de terapia de choque        tac/&lt;br /&gt;                                        un vacío&lt;br /&gt;                                                y un hueco para ti en una terapia&lt;br /&gt;                           .de grupo&lt;br /&gt;                      de un grupo cualquiera&lt;br /&gt;y sean cuales fueren los cuentos que te cuenten, desgraciado&lt;br /&gt;la cuenta que te pasen&lt;br /&gt;                           saldrás del hospital clínica o centro médico&lt;br /&gt;tarareando gracias a la vida&lt;br /&gt;motivado por los avisos y consejos de la publicidad que nos ayuda a&lt;br /&gt;vivir mejor&lt;br /&gt;               desde la radio o el televisor&lt;br /&gt;que tanto habrán contribuido a tu curación&lt;br /&gt;                                 rumbo al local más cercano&lt;br /&gt;                               en que se pueda jugarle una cartilla a la&lt;br /&gt;Polla Gol                   a cambio de un templo donde sacrificar un&lt;br /&gt;gallo a Esculapio       que ya no se usan esas cosas, pues hombre&lt;br /&gt;                                 para después entretenerse un rato mascando&lt;br /&gt;chicle de un sabor predilecto&lt;br /&gt;                                    en la máquina de pinbol o pinpong electrónico&lt;br /&gt;    O sea que en resumen habría que morirse sin alharaca&lt;br /&gt;    sin pánico cundiendo ni cúnico pandiendo ni púnico candi endo&lt;br /&gt;suave, callado el loro&lt;br /&gt;                        -- morirse&lt;br /&gt;o quedarse en la vereda como un pedazo más grande que el promedio&lt;br /&gt;                                 de basura&lt;br /&gt;saboreando algo así como un candi masticable o un goyak&lt;br /&gt;y hasta incluso un caramelo bueno, de Serrano, o fino,&lt;br /&gt;de Ambrosoli,&lt;br /&gt;               pero muriéndose,&lt;br /&gt;                                        muriéndose sin alharaca,&lt;br /&gt;                                                      muriéndose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///E:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt; 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No lo sé. La conjugación es un misterio insulso en estos casos. Lo que sí sé es que desde que apareció en la universidad, me pareció el tipo de persona que uno prefiere evitar. Acaso por miedo. ¿Miedo a qué? Tampoco lo sé. En realidad, ahora que lo pienso, es mejor que el lector se vaya acostumbrando a fuertes dosis de incertidumbre, pues una borrascosa nube negra cubre parte importante de lo que voy a relatar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Lo primero es aclarar que en la Escuela éramos muy pocos, apenas superábamos las 150 cabezas, y a todas las carcomía el mismo escepticismo respecto de la búsqueda de un título de periodista con claras perspectivas de cesantía y frustración profesional. Además éramos un grupo bastante compacto, pese a la tradicional jerarquía que deja en desventaja a los recién llegados y otorga prerrogativas de toda índole a los que están a punto de egresar. Así y todo nos dábamos maña para compartir aquél pueblo chico / infierno grande. También es sin duda importante el particular dato de que el edificio en que estudiábamos había sido, años atrás, escenario de los horrores de la dictadura. Era un centro de detención y tortura de la DINA, reconocido por los sobrevivientes según constaba en el Informe Rettig. Así, no resulta extraño que la ironía, el golpe bajo y la broma pesada, hayan sido de manera natural y quizás como un mecanismo de defensa, el habitual código de sobrevivencia. Todos nos convertíamos de una u otra manera, con la menor excusa, en verdaderos torturadores los unos de los otros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;Como es sabido, los clásicos rituales de ingreso a la universidad incluyen un típico clasificar a las chicas nuevas de acuerdo a su belleza o “simpatía”. Ofelia no pasó desapercibida. Pero no por sus atributos físicos, si no porque su desplante despertó, desde el principio, una animadversión ejemplar. Físicamente sin embargo era imposible situarla más arriba o debajo de los estándares normales de belleza o fealdad. Siendo lo que llamábamos sin asomo de vergüenza “una más del montón” o un “ejemplar-promedio”, estaba por encima de esas categorías. ¿Era atractiva? Quizás. Como puede serlo el borde de un abismo, o como puede serlo una muerte sin agonía. Ya se sabe que en gustos no hay nada escrito. Un tabique nasal malvadamente recto y filudo separaba sus ojos azabache una pizca más de lo normal, haciendo notorio el ligero estrabismo que los afectaba: siendo los “espejos del alma”, deberíamos poder decir que en el fondo no eran feos, pero es imposible. No era posible imaginarlos sin el brillo amargo que reflejaban, o desprovistos de ese resentimiento con la vida que destilaban. Algo oscuro ocurría con esa materia acuosa de la que estaban hechos, como si fuera sólo morbo lo que los iluminara. Por otro lado, ocurría que sin que se hubiera alcanzado a entablar una conversación con Ofelia, su voz resultaba molesta y socarrona cuando quería ser simpática, y derechamente vulgar cuando buscaba ser sensual. Su risa, grave y estentórea a la vez, denotaba un deseo de figuración mal reprimido. Cuando Ofelia reía, diablos, era terrible. Su timbre, alzado en carcajada, era capaz de erizarle los pelos a las hienas, y quitaba toda hilaridad posible en torno suyo. Su humor la más de las veces era grotesco y torpe, fracasaba sistemáticamente cuando intentaba la ironía. Lo cierto es que con ella no hubo consideraciones, éramos verdaderos monstruos. La sometimos a diversos escarnios a partir de su indefinible fealdad. Comenzamos por llamarla “loca de mierda”. Pronto avanzamos a epítetos más gruesos, movidos por su carácter indescriptiblemente agrio, por la repulsión que provocaba su sola presencia, sin que como he dicho, se pudiera determinar de dónde provenía. La odiábamos a escondidas y en su cara, indistintamente. Para terminar esta parte, debiera rectificar lo que dije al principio: que si mirada era perturbadora. Ofelia no era turbia; era arremetedoramente tóxica, y desde esa toxicidad propia, era capaz de sacar lo más tóxico de quienes le rodearan. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;Lo peor era que también se notaba que sufría a mares, que era consciente de su halo desagradable. Mas esta conciencia la llevaba a intentar traducir cada gesto de animal herido, en un ademán altanero de gata en celo. Como si una bestia que llena de pústulas tratara de despertar no compasión ni pena, sino ternura, cariño, o derechamente amor y deseo. Cada vez que se acercaba a alguien aparentemente en busca de algún gesto afectuoso, generaba lo contrario: todo parecía demasiado estudiado en ella, como si se hubiese acostumbrado desde muy pequeña a aparentar, acaso porque al ser espontánea excedía siempre hacia el mal gusto. Todo en ella sonaba a envidia, a odio uterino, a rabia, a hiel, a entraña malsana. Sin embargo…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;Acá vienen las explicaciones. Los recuerdos borrosos. Porque además siempre todo fue en medio de maratónicas sesiones de canto y vino, de fogata en la playa, en ese desenfreno de hormonas varias que se produce en las juergas universitarias. De modo que el alcohol nos encendía, nos deslenguaba, nos hacía más fuertes y débiles a la vez. Lo concreto es que así como sin explicaciones surgía la animadversión hacia Ofelia, de repente en algún momento, y supongo que de puro borracho, nació en mí la absurda necesidad de abrazar a Ofelia. Un impulso de samaritano en leprosario, una auto imposición masoquista proveniente de mi formación altamente culposa y cristiana. Quería abrazar a Ofelia, precisamente porque nadie la soportaba. Quería saber qué le había pasado en su infancia. De dónde provenía ese halo que la hacía tan odiosamente repulsiva, saber acaso el origen de su pequeña cicatriz en el mentón, saber en definitiva qué la había hecho ser como era, tan incapaz de despertar una brizna de química positiva. Toda la inseguridad del ser humano, todas las flaquezas y suciedades que era capaz de reconocer en mí mismo, en Ofelia nacían como sus fortalezas. Liberados por Baco mis impulsos autodestructivos, me acerqué a Ofelia, como dije, movido por una equívoca caridad, y a la larga, sólo logré conocer lo peor de mí mismo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;El viernes hubo una fiesta. Hicimos un pequeño asado en el patio y bebimos a destajo. Algunos pernoctaron en la sala del Centro de Alumnos. La mayoría pudimos irnos a nuestras casas cuando ya era la mañana del sábado. El lunes, cuando llegué a clases, pasado el mediodía, toda la Escuela me miraba y susurraba a mis espaldas. Algo alcancé a percibir. Cuando a las 6 de la tarde me acerqué a la mesa de ping pong, para beber unas cervezas, un par de compañeros me pusieron al tanto de todo. Una compañera de hecho comenzó por mandarme al psicólogo. Otra me dijo que mejor buscara un abogado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;Tuve miedo de mí mismo. No recordaba la mitad de lo que había ocurrido la noche del viernes. El piloto automático me había llevado a casa. El alcohol, una vez. Hice un esfuerzo para recordar los últimos pasos dados. Mis borracheras jamás me han hecho cometer actos de violencia, de ningún tipo. Estando ebrio me da por sacarme la ropa a veces, cuando bailo. La mayor parte de las veces me da por cantar y tocar la guitarra. También me pongo caliente otras tantas. Pero de peleas o cosas por el estilo siempre he huido. En la idea de intentar una violación hay algo necesariamente violento que no me cuadraba con mi manera de ser. Concluí que por supuesto lo que tenía que haber ocurrido es que yo me había propasado con ella, debía haber intentado abrazar y besar a Ofelia, y había sido malinterpretado. Pero no tenía siquiera un recuerdo claro de nada parecido a ello. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó ella, le exigí de inmediato que conversáramos, necesitaba aclarar la acusación que me estaba haciendo. Aceptó. Al principio, ofendida, no creyó en mi etílica amnesia. Arrepentido de ante mano por cualquier cosa que hubiese hecho, le pedí detalles de todo lo sucedido. Le expuse mis ideas al respecto: ¿no será una exageración y sólo intenté besarte? ¿Qué hice? ¿Te amenacé? ¿Te pegué? ¿Te llevé contra tu voluntad a algún rincón oscuro? Sí. A todo eso respondió “sí” una y otra vez. “Me rompiste el pantalón y la camisa. No te creo que no te acuerdes nada”. Conocía ese tono de Ofelia. Ahora comenzaba su gobierno y yo comenzaba a vislumbrar mi degradación final. Había dado el breve paso. Era por fin un enfermo, un alcohólico que perdía por completo el dominio de voluntad y sus propios actos, un violador en potencia. Quizás qué desorden mental y qué tranca sexual afloraba desde mi subconsciente. La breve plática con Ofelia finalizó con ella asumiendo una intrigante actitud de compasión por mí:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;- Mira, mis papás querían que fuéramos a ver un abogado, porque a la policía no se puede ir, porque lo único que tengo es ropa rota. No tengo marcas físicas, ni nada. O sea sólo secuelas sicológicas con las que te podría mandar preso igual. Pero en concreto no llegaste a hacer nada más que correrme mano. Así que no te voy a denunciar. Pero tienes que hacerte ver por un especialista. Y creo que tenemos que ir a conversarlo con la directora de la Escuela para vigilar que cumplas con eso. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;Acabado de decir esto se paró y se marchó. Me quedé en el mismo rincón durante algunos minutos. Fue la primera vez que sentí con toda claridad lo que he llegado a saber es el asco de mí mismo. Y ahora que lo pienso, creo que tenía también un miedo feroz. Por supuesto, enfrenté ambas sensaciones como sólo sabía hacerlo en ese momento: bebiendo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;El rumor de mi intento de violación creció y traspasó las fronteras de todo lo que yo esperaba. Ya egresado y titulado, me he encontrado en distintos trabajos con colegas de la escuela, de generaciones precedentes o posteriores, que cambian radicalmente en su actitud hacia mí una vez que me identifican y asocian mi nombre y sobrenombre con esta historia. No es fácil relacionarse con la gente una vez que se sabe que has cometido un delito de esta índole. Es como un karma. Lo cierto es que hice el tratamiento. Resultó más corto y fácil de lo que esperaba. Pero nunca recordé qué fue exactamente lo que pasó esa noche con Ofelia. No pude, por mucho que me esforcé, reconstruir los hechos. ¿Lo habré bloqueado? Trataba de imaginar por ejemplo el color de los pezones de Ofelia. Trataba de imaginarme el olor de su entrepierna. Ácido debía ser. Muy ácido. Nada de eso me conducía a conclusión alguna. Culpa. Culpa y rabia. Sólo eso al fondo del callejón. Ofelia me condenó durante años al onanismo, a un estado emocionalmente lamentable. Sin ningún juicio de por medio, quedé preso de mis propios fantasmas: el alcohol y el sexo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ella, supe más tarde, desapareció por un tiempo, congeló los estudios, y entiendo que años más tarde retomó la carrera. Ahora ya se debe haber titulado. Imagino que quienes la tienen de colega, donde sea que ejerce su profesión, padecen la misma sintomatología: un instintivo rechazo a su mirada. Imagino que hablan de ella mientras no está, que tal vez buscan excusas para plantear al jefe la necesidad de prescindir de sus servicios por ser una persona “conflictiva”, cuya sola presencia incomoda. Ofelia irradia maldad aunque no haga más que fumar con exacerbada fruición en el pasillo. Sus compañeros de oficina deben, al igual que sus compañeros en la universidad, inventar motivos para no compartir labores con ella, mientras se devanan los sesos tratando de dar con una explicación concreta que justifique su merecido aislamiento, su futuro envío de regreso al averno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295681476999818962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 313px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_3bV-M2C484o/SX4KPuAwrtI/AAAAAAAAAHw/bWWzDp-PWbU/s320/degenerado.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5923113723784042046-7646301609081115134?l=elhombredelasolapa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/feeds/7646301609081115134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5923113723784042046&amp;postID=7646301609081115134' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/7646301609081115134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5923113723784042046/posts/default/7646301609081115134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elhombredelasolapa.blogspot.com/2009/01/ofelia.html' title='Ofelia'/><author><name>Rodrigo Hidalgo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09440671409267134303</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3bV-M2C484o/SX4KPuAwrtI/AAAAAAAAAHw/bWWzDp-PWbU/s72-c/degenerado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
